La arquitectura anónima de las favelas

A proposito del carnaval, aprovechamos para publicar este artículo que nos llegó desde Rio de Janeiro. Se trata de una reflexión muy interesante sobre lo que no se ve cuando oimos las noticias del carnaval. Desde aplus os recomendamos que escucheis la cación a la vez que leeis este artículo. Muchas gracias por tu colaboración.

 

 

LA ARQUITECTURA ANÓNIMA DE LAS FAVELAS.

Ni calles, ni numeros, ni identificación alguna.

Llega el Carnaval y, con él, nuestra mente se traslada inevitablemente a Brasil. Allí, la arquitectura más impactante son las famosas favelas. Construídas en empinadas laderas, las casas se yerguen como cajas de zapatos apiladas precariamente, entre las cuales surgen estrechas calles que a veces no superan un metro de anchura. Caminar por su interior se convierte en un juego laberíntico. Un repartidor cualquiera puede llegar a desesperarse, no sólo por la excesiva pendiente de las calles, sino porque muchas carecen de nombre, número, o identificación alguna. Los electricistas también merecen compasión, y es que los bloques casi parecen sostenerse gracias a la maraña de cables que circula por cada calle, cada fachada, y que parece conectarlo todo. Al igual que el cableado, las escaleras surgen por todas partes, entrecruzándose, interminables, desordenadas, sin rellanos, pero siempre apasionantes, recordando a los dibujos de Escher. En los tejados, inacabados para futuras ampliaciones, aparece siempre un depósito de agua y una antena diabólica, como si fuera la única norma arquitectónica a respetar.  

Sus habitantes no viven en la habitual ciudad planificada por arquitectos, viven totalmente al margen de su influencia. Y a pesar de ello, o tal vez por ello, se vuelve muy interesante conocerlas. Se llega a comprender que absolutamente todo lo que existe allí es funcional… está lo que se necesita, ni más ni menos. Los volúmenes de ladrillo que predominan son construídos a menudo por personas anónimas, sin planos, ni diseño previo. Parece imposible proyectar algo semejante. Fruto de la falta de planificación, impera la improvisación constructiva. Cualquiera parece saber construir una casa y, de hecho, lo hace. Su simplicidad arquitectónica y su complejidad como conjunto lo hace infinitamente atractivo. Tanto que visitar estos barrios se puede volver un pasatiempo, incluso una adicción. Estas grandes desconocidas, situadas a menudo en entornos privilegiados, despiertan un extraño y creciente interés. Resulta muy seductor descubrir rincones que nunca aparecerán en ningún medio de comunicación.

A medida que comienza a anochecer, un caos de luces las invade. Todas y cada una de las ventanas parece tener una luz encendida en su interior, muy al contrario que en nuestras ciudades. Está lleno de vida. Lo que sorprende, y gratamente, es la alegría que se respira en estos barrios. Una población joven inunda cada una de las calles. Tras visitar muchos de los edificios emblemáticos de Brasil, muchos aseguran que nada emociona tanto como cualquiera de las favelas. Ahora, durante el Carnaval, decenas de cometas sobrevuelan los precarios tejados de chapa a todas horas. No parecen tan diferentes de nosotros, esperan una fuerte racha de viento que cambie las cosas. Y la esperan sonriendo.

Un comentario en “La arquitectura anónima de las favelas

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