Viajecitos por Europa (II)

A la hora de enviar curriculums por internet en busca de trabajo, existen varias fases. Uno comienza preparándose un buen portfolio, una carta de presentación, una de recomendación…Y entonces comienza ese período en el que acabas seleccionando y enviando unos doscientos correos electrónicos diarios. Esta fase es tediosa y bastante poco gratificante, miras el calendario a cada minuto y cada día que pasa sientes como una losa se te cae encima, pero llega un momento en el que por fin recoges frutos. ¡Tengo una respuesta!

Pero cuando la lees detenidamente. Esa respuesta viene a decirte de manera cordial algo así como, estamos hasta las narices de recibir correos, mejor será se busque la vida en otro lugar. A estas alturas de mi relato y enlazando con lo puesto anteriormente, yo ya estaba en la penúltima fase, en esa que ya has hecho incluso una entrevista y estás a la espera de una respuesta.

Pues ahí me encontraba yo, comprobando a cada minuto mi correo, y al fin llegaron las dos contestaciones. No tardaron mucho en llegar, la una seguida de la otra, como si se hubieran puesto de acuerdo en contestarme en tan solo 24 horas las dos. Y en ambas, gracias por su visita y por el interés mostrado, pero para su puesto hemos seleccionado a otra persona.

Y ahí te encuentras delante de la pantalla, sin saber qué hacer. Si seguir enviando o cambiar de táctica, pero en pocos días me llegó otra entrevista. Y como soy de los que piensan que quién algo quiere algo le cuesta, Decidí que me iba a hacer la entrevista, pero bueno esta vez cambiando de ciudad, Basilea era mi nuevo destino, mi nueva oportunidad. Y ahí empezó uno de los viajes más locos que he hecho nunca.

Me levanté en Zaragoza a las 5 de la mañana y me acosté en menos de 22 horas en el mismo lugar, en las mis sábanas. AVE a Barcelona, vuelo directo a Zúrich (no llegaba a Basilea a la entrevista si iba directo a Barcelona) Tren desde Zúrich a Basilea. Eran las 2 de la tarde, entrevista a las 3, ¿qué alemán hablan aquí? No hay quién se entere de nada. De vuelta al aeropuerto, esta vez de Basilea, para coger un avión de vuelta a Barcelona. Llegada a Barcelona y esperar a coger un autobús nocturno ya que el último tren a Zaragoza ya ha salido. Cuatro horitas de autobús soportando a una niña comiendo chucherías como una loca. Y al fin mi cama, mi ansiada cama.

Y ahí entre las sábanas, se acabó donde empezó mi segundo viaje, mi segunda tourneé de entrevistas. Aunque esta vez fuera sólo una entrevista nada más, y en una ciudad diferente. El problema es que estaba en el mismo punto de partida que cuando había empezado con todo esto a finales de agosto, y eran principios de Noviembre. Bueno en el mismo punto no. Había cogido experiencia para futuribles entrevistas… Si futuribles, en aquella entrevista de Basilea tampoco me contrataron, pero lo que viene después es otra historia.

a+  pmcampos

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