Viajecitos por Europa (III)

Y de nuevo una respuesta negativa a la entrevista en Suiza. Llegó un punto que no tenía ninguna respuesta, un punto en el que ya no sabía hacia dónde debían ir mis pasos. Llego un punto en el que creía que todo el esfuerzo que había realizado no daría nunca ningún resultado. Pero hasta que eso llega no puedes parar, no puedes mirar únicamente tu correo a todas horas y lamentarte, hay que seguir.

Mi siguiente paso me llevó hasta tierras austriacas. Un amigo mío está haciendo en la capital austriaca su proyecto fin de carrera en una institución científica. Así que le escribí preguntando si me podía dar alojamiento para una semana. No puso ningún problema y mucho menos cuando le llené la nevera de buenos embutidos patrios. Así que me compré un billete de ida y vuelta a Viena y con una maleta llena de CVs me planté en esa ciudad centroeuropea.

Lo cierto es que no había leído nada acerca de si era difícil o no encontrar trabajo allí, y mucho menos en estudios de arquitectura. Mi único dato, era que el paro en Austria era de los más bajos en toda Europa, así que eso y que mi amigo estaba allí me animó bastante para emprender esta nueva mini aventurilla. Con unas cuantas hojas llenas de mapas de Viena en las que me había hecho unos recorridos de oficinas donde entregar los currículos.

No es una sensación muy agradable tener que ir de puerta en puerta entregando un libreto llena de esperanzas. Y lo peor de todo es el primer estudio, en realidad te lo has preparado en casa, lo has repetido doscientas veces enfrente del espejo. Pero cuando aprietas el timbre y una voz dulce, o ronca, entrecortada…da igual, una voz, te contesta. Todo lo que has podido preparar se te olvida.

Aunque al principio pueda resultar chocante poco a poco entras en la dinámica. En mi experiencia vienesa entregué unos cuarenta en sólo tres días. Así que tenía esa sensación de que podía haberme llevado muchísimos más, pero ya no había opción. La variedad de estudios que visité fueron bastante variopintos, desde macroestudios que tendrían casi un centenar de empleados a estudios pequeños que apenas contarían con dos empleados como muchísimo. Pero en general, en todos los estudios estaban sorprendidísimos de que quisiera dejarles ahí un CV. Supongo que no es el estilo que se lleva en Austria.

El resto de la semana, que eran cuatro días, lo dediqué a conocer en profundidad Viena. Supongo que me lo merecía o al menos eso era lo que yo quería creer. Una vez de vuelta en España, hice valoración y llegué a la conclusión de que el viaje que acababa de terminar no había sido de ningún provecho. Tenía la extraña sensación de que en Austria no estaban muy dispuestos a que viniera gente del extranjero. Pero que otra cosa podía hacer, uno va agotando todas las posibilidades que tiene y yo agoté la opción austriaca.

A día de hoy, el tiempo me ha dado la razón y aquel viaje, sirvió, que no es poco para visitar a un buen amigo. Pero en lo relativo a los currículos, nada de nada- Recibí la respuesta de uno sólo de los estudios que había visitado. La navidad estaba cerca y las promesas de año nuevo también…Pero una vez más eso sería otra historia.

a+ pmcampos

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