“Herramientas de la naturaleza”

Vuelvo a introducir un texto del ya citado libro Cradle to cradle. Desde luego es otra reflexión en la linea de la del cerezo, pero en este caso mirandonos al ombligo y dejando una sensación de impotencia. Unas ideas muy atractivas pero complejas, así que esperemos que seamos capaces de superar esa complejidad y nuestro modelo productivo alcance esos conceptos.

Incluso en nuestros días, la mayoría de las aproximaciones medioambientales más innovadoras siguen estando basadas en la idea de que los seres humanos somos inevitablemente destructivos con la naturaleza, y que, por tanto, debemos ser controlados y contenidos. Hasta la misma idea del “capital natural” trata la naturaleza como una herramienta que puede ser utilizada para nuestro beneficio. Esta forma de ver las cosas puede haber sido válida hace doscientos años, cuando nuestra especie comenzaba a desarrollar sus sistemas industriales, pero está pidiendo a gritos una revisión. En caso contrario, estaremos limitados a esforzarnos por reducir la destrucción del mundo natural mientras sostenemos, por unos cuantos cientos de años más, el sistema actual de producción industrial y de consumo. Con la aplicación del ingenio humano y de los avances tecnológicos, incluso deberíamos ser capaces de crear sistemas de sustento para nuestra especie más allá de ese plazo, después de que el mundo natural haya decaído mucho. Pero, ¿cuán excitante es la sostenibilidad? Si un hombre se refiriera a su relación con su mujer como “sostenible”, se podría sentir lástima por ambos.

Los sistemas naturales toman de su entorno, pero también devuelven algo. El cerezo deja caer sus pétalos y sus hojas mientras recicla el agua y produce oxígeno; la comunidad de hormigas redistribuye los nutrientes del suelo. Podemos seguir su ejemplo para construir un compromiso más excitante con respecto a la naturaleza: seamos socios. Podemos construir fábricas cuyos productos y desechos alimenten al ecosistema con materiales biodegradables, y mantener en circulación materiales técnicos en lugar de tirarlos, quemarlos o enterrarlos. Podemos diseñar sistemas que se autorregulen.  En lugar de utilizar la naturaleza como una mera herramienta al servicio de los objetivos de los humanos, podemos progresar hasta convertirnos en herramientas de la naturaleza que también sirvan para dichos objetivos. Podemos celebrar la fecundidad del mundo, en lugar de perpetuar una forma de pensar y e hacer que la destruye. Porque disponemos del sistema correcto –un sistema creativo, próspero, inteligente y fértil- podemos ser muchos y hacer muchas cosas y , como las hormigas, seremos efectivos.

a+ ielizalde

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