Son mís amigos

Vamos a seguir la línea de acompañar de música nuestros artículos, y queremos empezar este nuevo año con una canción de Amaral, recordando a todos aquellos que están fuera y brindando por todos ellos. Y es que puede que muchos en algún momento nos hayamos sentido solos en el pasado 2012 que ha terminado.

Si por algo vamos a recordar el 2012 es por ser el año del éxodo. Año en el que muchos de nosotros han decidido hacer la maleta y vivir la aventura de ganarse la vida más allá de nuestras fronteras, unos lejos y otros muy lejos. Desde luego que todos comparten que no ha sido una decisión fácil, y más allá de vivir una aventura, se han visto obligados emigrar para sentirse valorados .

Y es que no estamos haciendo bien las cosas en este país, no podemos estar dejando que la generación mejor formada, que tanto esfuerzo ha costado a todas las generaciones precedentes tenga que huir y que incluso nos parezca hasta una buena opción. Al final será verdad que lo que estamos sufriendo no es una crisis sino una estafa. Pero no estamos aquí para hablar sobre política, ya nos han dado mucha caña a lo largo de 2012 con tanto recorte y los que aún llegarán.

El 2013 es un año para creer en nosotros mismos. El pasado sábado tuve la ocasión de compartir una copa de vino alrededor de una mesa con casi 30 arquitectos. Un día en el que todos no sentimos el paso del tiempo al juntarnos con quienes tantas horas hemos compartidos en la escuela. Pero en esta ocasión no estábamos discutiendo sobre qué proyecto era el más adecuado para resolver el enunciado que nos habían puesto ese mismo viernes. En este caso todos fuimos con ganas de escuchar y compartir nuestra propia experiencia más allá de la escuela. Conocer la experiencia de cada uno en el mundo real.

Y es en ese mundo real en el que veo que se puede superar la crisis. Al compartir esas horas con viejos compañeros veo que todos están moviéndose por superar estos años malos. Y es al escuchar a otros cuando uno empieza a creer en que saldremos adelante, los que estamos y los que esperamos que puedan volver. Y es que por suerte no solo de la arquitectura vivimos, sino que somos personas. Personas que han tenido que completar su formación, que están viviendo una experiencia más allá de la arquitectura en otro país o que están desarrollando su carrera en otro continente. Todos hemos estudiado arquitectura, pero actualmente no me atrevería a decir que la profesión es nuestro nexo común, sino las ganas de salir adelante es lo que hizo tan agradable compartir este plato con los demás.

Esta fuerza y capacidad de iniciativa es la que nos mueve. Por ello esperamos que podamos compartir un 2013 con muchas más alegrías que el ya terminado 2012. Y desde luego que intentaremos volver a reunirnos a final de año para recargar las pilas como hicimos el pasado fin de semana. Y aprovechamos a despedirnos con la canción de Amaral.

El dinero se acabó
ya no hay sitio para nadie
¿Dónde empieza y dónde acabará
el destino que nos une
y nos separará?

201212 - 31 Otazu

Solo nos queda desearos que el año 2013 sea un año para recordar. ¡Feliz año nuevo!

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