STOP DESAHUCIOS

Articulo 47

“Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación…”

Ahora que los desahucios han aumentado notablemente, la vivienda social ha bajado su producción y los jóvenes no son capaces de emanciparse antes de los 30 tantos, me gustaría hablar del tópico de la vivienda.

Estrechamente ligada a la historia de la arquitectura la verdad es que la vivienda poco ha evolucionado desde el segundo CIAM en 1929 y el Existenzminimum. Como arquitectos la pregunta es obligada, porque la vivienda actual sigue los estándares definidos hace ya casi 100 años.

Lo que más me preocupa de la vivienda en la actualidad es su rigidez. La vivienda está demasiado influenciada por un usuario tipo, que responde a la configuración de Familia tradicional interpretada por las religiones dominantes. La realidad es que este usuario tipo ha dejado de existir. El hombre contemporáneo ha cambiado por completo sus necesidades y costumbres pero desafortunadamente la arquitectura de lo domestico sigue en sus trece.

Uno de los determinantes a destacar en la nueva vivienda es el tiempo, factor que me parce muy complicado de resolver, pero absolutamente irrenunciable. Es destacable como la arquitectura popular ha sabido interpretar este factor, sin necesidad de un profundo análisis. La tipología de favelas es un gran ejemplo de ello. Casas ligadas directamente a necesidades del momento, dispuestas a crecer y modificarse en cuando las necesidades del usuario así lo dicten.

Ligado a este discurso está el proyecto Elemental del chileno Alejandro Aravena, donde se percibe la vivienda como algo progresivo o inacabado. El equipo de chileno promovió la participación del usuario y no quiso renunciar a la diversidad. Otra de las cosas que más me interesa de este proyecto es su relación con la auto-construcción y la manera que tiene el hombre de domesticar lo que le rodea. La transformación de lo que rodea al ser humano para poder hacer de ello algo propio y dotarlo de una identidad que es reflejo del individuo.

201303 - 18 Deshaucios

Pero no es solo labor del arquitecto fomentar la movilidad dentro del parque de vivienda disponible. El alto número de viviendas en propiedad de nuestro país y una anticuada legislación dificultan mucho el cambio de usuario en la vivienda. Las nuevas edificaciones deberían pues tratar de responder a las necesidades del individuo contemporáneo. La diversidad de tipologías, la temporalidad son factores importantes y el sentido de lo comunal sin duda alguna enriquece las posibilidades de una vivienda.

201303 - 18 Deshaucios2

Me gustaría pues pedir un cambio de actitud frente a lo que nuestra constitución define como un derecho fundamental. Probablemente un mercado más intervencionista podría facilitar el cambio de usuario y conseguir un mejor reparto de la vivienda de tal forma que sea el usuario el que cambie. Porque para vivir solo no hace falta tener 5 habitaciones y 120m2.

Jon Ander Mendiola

Desde aplus queremos agradecer que Jon Ander se haya animado a compartir esta reflexión sobre un tema tan de actualidad, espero que siga animandose alguien a compartir sus reflexiones sobre arquitectura y todo lo que engloba. ¡Muchas gracias Jon Ander!

Emprender es una actitud

Hace menos de un mes celebré mi 27 cumpleaños, con un título de arquitecto bajo el brazo, un máster en el otro y todas las ganas de comerme el mundo. Pero no es así de sencillo, los papeles ya no tienen el valor de antes. Esta crisis “sin fondo” no nos lo ha puesto nada fácil a quienes decidimos estudiar arquitectura allá por los primeros años de los 2000. De hecho, el panorama es más bien desolador, “arquitectos por el mundo” se le puede denominar.

Se ha hablado mucho de la generación nini, de la “fuga de cerebros” y de generación perdida. Todo esto son datos objetivos que no se pueden contradecir, la economía española está en una situación muy delicada, pero estas son las circunstancias que nos rodean. Estas son las cartas con las que nos ha tocado jugar y tenemos que ser responsables de las apuestas que hagamos, pero desde luego que no podemos dejarnos llevar por el entorno, hay que asumir la responsabilidad.

En cierta ocasión leí que “si mi vida es común, es que algo estoy haciendo mal”. Personalmente creo que no me pasa y no es necesario escribir en un blog, ni hacer cosas especiales para sentir esto, sino que lo que hace una vida no común es sentir que los días son especiales. No podemos esperar a disfrutar de nuestra vida cuando los tiempos mejoren, si es que llega. Es necesario disfrutar del camino hasta que lleguen esos tiempos mejores, porque si lo hacemos disfrutando, entonces alcanzaremos esas metas y tendremos ganas de más.

Personalmente he estado estudiando para poder vivir de mi trabajo, y actualmente parece imposible que alguien me dé una oportunidad digna en este país. Podría haber hecho la maleta e irme fuera, a vivir una experiencia interesante pero he decidido darme una oportunidad a mí mismo, creer en mí. Las circunstancias no son las que desearía para alcanzar mi ilusión de vivir de la arquitectura, pero son las que me han tocado.

He decidido ser responsable y llevar a cabo mis ilusiones, me ha costado unos meses duros, en los que mantenía la esperanza de que alguien me dijese que es lo que tenía que hacer. Al final he asumido que no quería eso, sino decidir yo que es lo que iba a hacer de aquí en adelante. El reto de alcanzar una ilusión es el que nos ha hecho lograr una oportunidad. Por fin ya puedo decir que me considero emprendedor, y he dejado de ser un arquitecto en paro que hace “cosillas” para matar el tiempo.

Aunque no lo haya parecido, no ha sido nada fácil, el “coco” siempre da muchas vueltas. Por suerte, el entorno que me rodea es inmejorable. Creo que todos creen en mí, y probablemente yo fuese quien menos creyese en mí. Pero esto ya se terminó, yo confío en mí y a mi alrededor solo veo gente que me ayuda a tener los pies en la tierra, pero también me animan a tener la cabeza en las nubes. No puedo estar más agradecido por todo este apoyo.

Y es que sí, soy emprendedor, y vivo en la incertidumbre. Pero la confianza en mi capacidad y la de mi socia borra cualquier duda. Esto es el inicio de un largo y fructífero camino.

Así que a mis 27 años, os recomiendo que empecéis a vivir desde la responsabilidad. No es un consejo mío, pero a mí me ha ayudado mucho a tomar esta decisión y despertar cada día con una sonrisa a las 7:50 cuando suena el despertador.