En esto de la sostenibilidad, ¿creen todos?

El pasado jueves 24 de marzo tuvo lugar en Pamplona el congreso “La I+D+i en edificación sostenible”. Llevaba tiempo queriendo escribir sobre este tema y me ha parecido la mejor oportunidad. Antes de nada, quiero dejaros una frase que el estudio catalán SaAS dijo en el congreso y con la que se entenderá mi posterior publicación:

…“Los arquitectos, debemos llegar a la búsqueda de la síntesis entre la calidad arquitectónica, la eficiencia ambiental y la responsabilidad social”…

Durante el congreso se habló de un tema que consideraba falso la primera vez que lo escuche. Resulta que el sector de la construcción es uno de los más contaminantes que existen, produce un 40% del total de las emisiones mundiales de CO2 durante el ciclo de vida de los edificios.

Repito, el 40% de la energía a nivel mundial, se consume durante las fases de fabricación, construcción, uso y mantenimiento, y demolición o desmontaje. Es especialmente preocupante la “fase de uso” de los edificios ya que es la más larga de las cuatro, y por tanto la que más consume.

Con esto no quiero decir que la solución pasa por la desaparición de la construcción, sino que debemos tener en cuenta la importancia de estos temas a la hora de proyectar. Lo digo porque el pasado jueves me dio la sensación de que hay muchos arquitectos preocupados por estos temas pero hay otros tantos a quienes estos mensajes les han dado igual durante todos estos años y les siguen dando igual.

Nos hemos cansado de oír a compañeros de profesión, tanto en las escuelas de arquitectura como en los congresos de lo maravillosos que son sus edificios y resulta que al inaugurarlos nada es lo que parece. Por ejemplo, como sucede en edificios acristalados, que durante verano tienen que pegar papeles en la fachada para protegerse del sol. Además de gastar muchísima energía en refrigerarlo. O el caso contrario, que en invierno se congelan porque junto al vidrio no se puede alcanzar una situación de confort y hay que gastar más energía en calefactarlo.

Como decía al principio, los arquitectos debemos exigirnos cierta responsabilidad social y dejar de lado esos discursos vacios de contenido que tan a menudo utilizamos. La necesidad básica de la arquitectura es satisfacer las necesidades del hombre, y no la búsqueda del espectáculo en cada edificio. Por ello ese requisito básico tiene que recuperar su posición dentro de los elementos que fundamentan la arquitectura. No por ello es necesario abusar del término “arquitectura verde”. Si se radicaliza, puede dar lugar a edificios peores que los ya construidos, se trata de una (R)evolución, no una guerra entre posturas.

Así pues, para finalizar os pongo la respuesta del portugués Alvaro Siza, (uno de los mejores arquitectos a mi entender) a la pregunta sobre que le parecía el término arquitectura sostenible:

…no me gusta hablar de arquitectura sostenible porque la buena arquitectura siempre ha sido sostenible y no hacía falta ponerle ese adjetivo…

Estoy totalmente de acuerdo con Siza, la buena arquitectura siempre ha sido sostenible y no le hacía falta ese adjetivo. Pero la dudosa calidad de la arquitectura en estos últimos años ha hecho que tengamos que hablar de sostenibilidad, así pues, ¡Volvamos a hacer buena arquitectura!

a+ castrovázquez

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